jueves 25 de junio de 2009

Todo regresa a la normalidad

En mi último análisis de la F1 en CNN en español, tardé casi 5 minutos comentando acerca de la politiquería que dominaba a la categoría máxima. No discutimos en lo más mínimo el pronóstico del Gran Premio de Inglaterra, que promete ser el último a llevarse a cabo en el histórico circuito de Silverstone. Toda esa historia la opacaron entidades comerciales en busca de una sola cosa: poder.
Ahora que ya se resolvió la situación de egos entre la FIA y la FOTA, podemos volver a concentrarnos en lo que cuenta: las batallas en las pistas. Este último gran premio dejó bien claro cómo la brillante mente del aerodinamista Adrian Newey sistemáticamente arregló a una monoplaza que originalmente había sido diseñada con un difusor distinto. Y aunque no era una monoplaza ineficiente (superior a las de Ferrari, McLaren, Toyota, BMW y Renault desde el principio de la temporada en Australia), si estaba por debajo de la de Brawn.
La victoria aplastante de Sebastian Vettel le sirve a Brawn de advertencia de que el progreso de la temporada está favoreciendo a Red Bull.
En estos momentos, Ron Dennis se debe estar azotando contra la pared por haberle dado a Newey un ambiente corporativo tan rígido que literalmente lo espantó de la escudería; no una, pero dos veces. Solo bastaba verle la sonrisa a Newey en el podio para comprobar que el inglés, una vez más, está disfrutando de su trabajo.

miércoles 24 de junio de 2009

Se va, seva, se fue

Adiós Max, te vas de la FIA debilitado, una sombra de lo que eras en un principio, con una reducción atónita de tu poder como jefe de la FIA, lleno de soberbia y orgullo desplazado, vacío de moral y herido de forma personal.
La FOTA te hizo ver cuán debilitado estaba tu posición de presidente, porque ya nadie te quiso escuchar o seguir. Y te viste reducido a una serie de cartas que hiciste públicas con el fin de sobar a tu débil y maltratado ego, el producto de esa realidad personal que, si bien no debió ser del conocimiento de nadie, dejó ver bien claro cómo operas en tu vida. Y esas cartas tenían el peso enorme del vacío y las ansias desesperantes de la conciencia derrotada.
Lástima que tu orgullo se interpusiera entre tu futuro y tu sentido común, porque de haber dejado la posición de presidente cuando estabas supuesto a dejarla, tu legacía sonaría como una pieza de Stravinski durante sus años en Europa. En vez, ahora sonará como la chatarra que arrastran los carros de los recién casados.
Enhorabuena!

lunes 22 de junio de 2009

Lo digo una vez más: ¡Vete, Max!

Considerando que Max Mosley es una persona inteligente, de enorme intelecto y con un poder de lógica elevado, resulta perplejo verlo aún con la batuta de la FIA en la mano.
Sus comentarios publicados en periódicos de renombre y sitios de Internet a través del mundo demuestran que el presidente de la FIA no está en contacto con los fabricantes: solo se limita a predicar lo mismo que lleva predicando desde hace ya un par de años. Y eso que predica no tiene sentido, eso de que los fabricantes no están dispuestos a gastar más dinero de lo que gastan en la F1 actualmente con el fin de crear una nueva categoría.
No tiene sentido poque la razón por la que estos fabricantes forman parte de la F1 es por la oportunidad que la categoría les presenta para promover sus productos a nivel global, utlizando un solo vehículo de promoción que resulta eficiente y práctico en igual medida. Eficiente porque los gastos de producción, impresión, estrategias y contrataciones regionales serían exhorbitantes en relación a los gastos de la F1. Y prácticos porque con un solo medio de promoción alcanzan a decenas de millones de televidentes por gran premio, sin contar el impacto local que genera cada competencia por sí sola, cortesía de la publicidad efectuada por los promotores de esos eventos.
Ese aislamiento político en el que se encuentra Max Mosley es el principio del final de su carrera como presidente de la FIA, que empezó con mucha promesa, continuó con mucho éxito, pero desafortunadamente ya ve su fin con la misma actitud que la de su predecesor, el difunto Jean Marie Ballestre, quien perdió su apoyo dada su forma dictatorial de gobernar.
Y si hay algo que los gigantescos conglomerados del mundo automotriz no soportan, es que un individuo calificado como insignificante dada su reputación moral y falta de peso comercial les imponga qué hacer con sus presupuestos de promoción a nivel mundial.

martes 7 de abril de 2009

¡Vaya lealtad!


Ahora que McLaren, según Autosport.com, ya decidió cortar toda relación profesional con Dave Ryan, sale al aire cuan dispuesta está esa escudería de sacudir su árbol de fidelidad en función de proyectar una imagen decisiva. A Ryan, quien llevaba con McLaren más de 25 años, lo botaron porque convenía botarlo, apuntando toda la culpa a una sola persona y demostrarle a la FIA de que no acepta a tramposos en sus oficinas, en vez de darse cuenta de que la presión por la victoria a toda costa infundida por la cultura de McLaren es tan alta que sus empleados acuden a la mentira con el fin de obtener lo que en este caso fue 1 punto de diferencia.
Por un punto le arruinaron la carrera a alguien que solo respondía fielmente a la cultura de la empresa por la que trabajó casi toda su vida profesional.
Qué verguenza de empresa.

viernes 3 de abril de 2009

Otro Mentiroso, pero hipócrita y cobarde


"Siempre he hecho lo que el equipo pide de mi". Esa fue unas de las muchas oraciones desembuchadas por Lewis Hamilton durante una conferencia de prensa para pedir disculpas por mentir, aún cuando jamás utilizó esa palabra durante la conferencia.
Es más, esa oración es en sí una mentira, porque fue su inhabilidad de hacer lo que el equipo le pidió en Hungría en el 2007 que desató la ira de Fernando Alonso –en sí inmadura y carente de profesionalismo– que culminó con la entrega de nueva evidencia que conllevó a la descalificación de la escudería y la multa de $100 millones por haber mentido.
En Australia la mentira no fue descubierta por las amenazas de un integrante de la escudería. Peor aún, fue la FIA que decidió, bajo la sospecha de que algo no cuadraba con las declaraciones de todos aquellos involucrados en el "pase ilegal", darle un segundo y más profundo vistazo a la evidencia disponible. Eso en sí deja ver claro el patrón de acción de mentir del equipo y de Lewis Hamilton, quien fue "pulido" bajo la cultura corporativa de McLaren; un patrón que prertende mentir para cubrir sus intereses extremos de obtener una ventaja injusta a toda costa.
Ya no es sorpresa de que a McLaren le descubran mentiras. Tampoco es sorpresa de que Lewis Hamilton sea incapaz de exclamar 3 palabras que son necesarias y que forman una oración simple pero poderosa: "siento haber mentido". En vez, como buen cobarde y arrogante, le entrega la culpabilidad a quién intentó protegerlo, o sea, el director deportivo David Ryan.
Al menos ya todos están al tanto de la verdadera pasta de Lewis Hamilton.

jueves 2 de abril de 2009

El pendejismo: mientras peor la metida de pata, más alto su nivel


La evidencia es clara. Tanto Lewis Hamilton como la escudería Vodafone McLaren Mercedes MINTIERON con el propósito de mantener la tercera posición que obtuvieron dado un error de Jarno Trulli. La decisión fue simple al ver la evidencia: Jarno Trulli pasó a Hamilton porque este ultimo permitió el pase, bajo las instrucciones de su equipo. Así lo dijo Hamilton luego del final del gran premio, para luego negarlo ante los alguaciles del circuito sabiendo las repercusiones de su movida.
Las mentiras son parte de la F1, y la arrogancia de las caras duras mientras mienten también. De hecho, Ferrari es uno de los "cara duras" más eficientes en la categoría máxima, con un nivel de arrogancia que hacía ver a Michael Schumacher como un santurrón.
La diferencia entre estos dos equipos, los más grandes de la F1, es que uno sabe mentir y el otro, en su afán por lucir perfecto hasta en la imperfección de la MENTIRA, mete la pata de forma horripilante. ¿O es que se olvidó de los $100 millones de multa del 2007? Esos fueron también por MENTIR.
Pero la cara dura ante la evidencia que los descubre como MENTIROSOS hace de McLaren el ejemplo típico de una mano de pendejos arrogantes, tal como un niño de escuela primaria que piensa que cuenta la mentira perfecta, aún cuando sus padres –y cualquier adulto– tiene al frente de sí evidencia que demuestra lo contrario. Y el niño insistiendo de que dice la verdad es patético, tal como lo es Vodafone McLaren Mercedes en este caso.
La arrogancia está en pensar de que el resto del mundo es idiota. Afortunadamente, el nivel de pendejismo exhibido (véase el título) durante la ejecución de semejante MENTIRA fue, en una escala de 0 a 10, un rotundo 10.
¡Qué mano de pendejos!

lunes 23 de marzo de 2009

Dos viejos sin concepto de la realidad

Leer los comentarios de Max Mosley, el presidente de la FIA y cliente legal de los servicios ofrecidos por prostíbulos en Inglaterra; y los de Bernie Ecclestone, el propietario –junto con los bancos –de los derechos comerciales de la Fórmula 1 (FOM)– dan risa.
Dan risa porque se trata de una unión de conveniencia muy parecida a la de las escuderías de la F1, pero –como es de costumbre en las acciones de la FIA– vestida o disfrazada de preocupación por la salud del deporte cuando en realidad se trata de otra cosa, es decir, el control del aspecto comercial que maneja cientos de millones de euros.
Todo ese empuje por limitar los presupuestos, por la fabricación de un motor disponible a cualquier escudería que quiera participar en la categoría máxima y por restringir su desarrollo, no es más que un esfuerzo enorme para garantizar la vida futura de lo que hoy se conoce como F1 en sustancia, en gran parte dada la participación de equipos cuyos nombres identifican a la categoría, no al revés, como pretenden ambas instituciones. Porque sin un sistema que permita la disponibilidad de motores, no existe alternativa de existencia comercial de una F1 sin fabricantes, especialmente Ferrari, quien junto al resto de las escuderías respaldadas por los conglomerados automotrices (Renault, Toyota, BMW y Mercedes-Benz) no existe F1 en esencia.
Y como tanto Mosley como Ecclestone saben mejor que nadie que el poder hoy en día yace del lado de los fabricantes, buscan urgentemente de establecer las nuevas reglas de juego que le permitan competir con los fabricantes y los nombres bien conocidos en F1, en caso de que todos ellos formen su propia categoría.
Después de todo, sin motores no hay carreras...