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martes 2 de marzo de 2010

USF1: ¡Verguenza!

Cuando anunciaron la existencia de la nueva escudería USF1, Peter Windsor, conocido más como uno de los reporteros de mayor prestigio en la F1 que como un director de equipo (con Williams y Ferrari) y Ken Anderson, el jefe principal de la escudería, presentaron una serie de objetivos que han resultado ser todos falsos. El primero, que aseguraba la promoción del talento estadounidense a través de su equipo y la contratación de talento al volante independiente del dinero promocional que esos supuestos pilotos trajeran consigo, se contradijo con la contratación de su único piloto, el argentino Jose María Lopez, quien trajo consigo millones de dólares al equipo. Nada en contra del joven argentino, pero la disponibilidad de talento en los Estados Unidos pudo entregar a pilotos con niveles superiores de experiencia.
El segundo, que estarían listos para el comienzo de la temporada en Bahrein, resultó ser otra mentira, dados los reportes que aseguran los pedidos ante la FIA por parte de la escudería basada en Charlotte, en el estado de Carolina del norte, de postergar su participación hasta que el campeonato llegue a la ronda europea. Pero ahora otro reporte revela que el equipo simplemente busca eliminar por completo su participación este año, prefiriendo presentarse en la primera válida del 2011.
Después de tantas mentiras, resultaría insensato de parte de la FIA de entregarles una extensión de un año, aún cuando USF1 está supuestamente dispuesto a entregar una fianza de "7 cifras" según el reporte que leí en Sky Sports, que demostraría sus intenciones serias de competir.
Una mentira sigue a la otra y continúa con una más. Una empresa que pretende competir al nivel requerido en la F1, es decir, con el respaldo financiero requerido de decenas de millones de dólares, que no es capaz de pagarle a tiempo a sus empleados, cuya nómina dudo que sea sustancial, no merece otorgársele ningún tipo de extensión adicional.
Vergüenza les debería de dar, tanto a Windsor como a Anderson, de obrar con el misterio típico de una empresa con problemas financieros y más aún por tener la cara dura de decir, hasta no hace más de una semana, que todo estaba bien. Nada que en 7 días "estaba bien" repentinamente se convierte en un desastre vergonzoso. Al menos nada que no sea mentira.

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